Los “otros temas” en "las mañaneras"

Posiblemente se quiere demostrar que todo está bajo control y que la conferencia debe girar sólo en AMLO

Los “otros temas” en "las mañaneras"
Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Ha mostrado cierta, tal vez no suficiente, empatía ante los 874,171 contagiados y los casi 88 mil muertos por COVID. Menos solidario ha sido con las familias de los muertos producto del cáncer o la violencia. Ya no se diga respecto de los desempleados y negocios cerrados. Prefiere no salirse del guión del vamos requetebién; todo menos centrarse en atender temas difíciles y urgentes.
Usualmente las mañaneras olvidan hablar de los asuntos que más duelen al país. Posiblemente se quiera demostrar que todo está bajo control y que la conferencia debe girar solo alrededor de López Obrador. Lo que no se trata de él u osa contradecirlo será echado a un lado.
Algunos de los últimos temas tratados en las conferencias de prensa demuestran en mi opinión el tamaño de la incomprensión de lo que sucede en el país que gobierna. O, tal vez, dado que sí sabe la envergadura de la desgracia, prefiere demostrar una proverbial indiferencia.
Así, es más importante “revelar” que el Papa Francisco le mandó un mensaje con su esposa... “No se canse”, le dice. Tal vez el líder de la iglesia católica recordó lo de “me canso ganso” y le sugiere que hay muchas cosas que atender durante el día después de concluida la mañanera.
Presumir de la buena relación con Estados Unidos y con Donald Trump (olvida que este ya va de salida), y de cómo “solucionó” el problema del agua. Naturalmente, le echó la culpa a Chihuahua y a su gobernador de oposición, pero olvidó tocar un tema por demás espinoso: el injusto e inhumano trato que están recibiendo los padres de cerca de medio millar de niños (sus hijos) que fueron separados de ellos en Estados Unidos por ser migrantes. Esos progenitores (en su mayoría connacionales) no han recibido un ápice de ayuda o consuelo por parte de su gobierno. 
En lugar de llamar al orden a las huestes de Morena, prefirió sacar a relucir que el logo del nuevo movimiento “Sí por México” se parece al del movimiento pinochetista. Olvidó —muy convenientemente— que también es prácticamente idéntico a uno utilizado por él en sus tiempos en que militaba en el PRD, el cual a su vez es copia de uno usado por Hugo Chávez en Venezuela. Y si el primero fue el de Pinochet, ¿entonces quién le copió a quién? Poco importa, la verdad; ese es precisamente el punto.
Pero con eso soslayó que la más “comunista y socialista” de Morena, Yeidckol Polevnsky, prefiere atenderse de covid en un hospital privado que asistir a uno de salud pública en nuestro país. Si tanto aborrece al capitalismo, al neoliberalismo; si reniega de la conquista y de la colonia, no se entiende que haya sido ingresada en el Hospital Español... ¿Valdrá esa atención para “perdonar” a Hernán Cortés?
También, como la Suprema Corte de Justicia confirmó la suspensión del “decreto Nahle”, el presidente arremetió con un “si es necesario, se reformará la Constitución”. Porque así se “defenderá el interés público”. Más allá de si se está a favor del decreto o no, valdría la pena recordar que este debiera ser discutido con el legislativo (al menos con una parte del mismo) y ahí establecer los razonamientos del por qué sí o por qué  no reformar la Carta Magna, y no dejar que se siga cambiando todo por la decisión de un solo hombre.
Pero los otros temas tocados en las mañaneras ya no alcanzan para distraer de lo que de verdad importa. De hecho, empieza a confirmarse que son el anverso de los temas importantes. La gente se cansa del espectáculo, así sea el mejor del mundo. Y a López Obrador no se le contrató para dar mañaneras, su responsabilidad con la nación es mucho más profunda. O así debiera ser.

 

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
veronicamaloguzman@gmail.com

 

 


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